Los especialistas recomiendan mantener espacios de escucha activa en casa y brindar explicaciones honestas pero seguras para evitar traumas a largo plazo.
Los más pequeños de la casa también perciben de forma aguda la tensión ambiental generada por los eventos telúricos desde el pasado 24 de junio. Con frecuencia, los niños y adolescentes no expresan el miedo con palabras, sino a través de cambios conductuales como irritabilidad, llanto frecuente o la dificultad para separarse de sus padres.
Este escenario requiere un abordaje técnico en el hogar. La célebre psicóloga clínica infantil francesa Françoise Dolto explicaba en sus tratados sobre el desarrollo emocional que los menores necesitan explicaciones honestas sobre la realidad que los rodea, pero transmitidas siempre desde una postura de absoluta seguridad por parte de los adultos. Ocultarles lo que sucede o regañarlos por sus manifestaciones de temor puede cronificar la ansiedad.
De acuerdo con las pautas de la Asociación Americana de Psicología, es fundamental habilitar canales de comunicación abiertos en el núcleo familiar. Los expertos sugieren validar las emociones de los hijos, asegurarles que los adultos están allí para protegerlos y mantener el contacto afectivo. Brindarles certezas emocionales en momentos de crisis es la herramienta más eficaz para evitar el desarrollo de trastornos por estrés postraumático en la infancia.

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