Estudios de psicología social advierten sobre el efecto multiplicador del miedo a través de las redes de mensajería.

En el contexto de la emergencia sísmica iniciada el 24 de junio, los expertos alertan sobre un fenómeno paralelo que impacta directamente en la salud pública: la proliferación de desinformación a través de plataformas digitales. La circulación de predicciones sin base científica y audios alarmistas en los sistemas de mensajería instantánea está generando picos de ansiedad innecesarios en la población.

Este comportamiento responde a variables analizadas en la Teoría del Aprendizaje Social por el psicólogo Albert Bandura. Las investigaciones del especialista norteamericano demostraron que las conductas humanas —incluidas el pánico y la desesperación— se transmiten con rapidez por imitación y contagio social. En la era digital, las redes actúan como amplificadores de este mecanismo conductual.

Desde una perspectiva periodística y ética, se hace un llamado a la contención informativa ciudadana. Los especialistas recomiendan romper las cadenas de rumores mediante la verificación estricta, limitando el consumo de noticias a horarios específicos y consultando únicamente los reportes emitidos por los organismos oficiales y técnicos del Estado. La prudencia en la difusión de datos es, en la actualidad, una forma fundamental de preservar la seguridad y la salud mental del entorno familiar.

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