Protocolos de la OMS confirman que la preparación activa reduce los niveles de cortisol y la ansiedad ante desastres naturales.
La incertidumbre provocada por las réplicas sísmicas en el territorio nacional mantiene en alerta a las familias. En el ámbito de la psicología de emergencias, los especialistas señalan que el factor que más alimenta los cuadros de angustia colectiva es la sensación de indefensión; es decir, el no saber cómo actuar ante la inminencia de un evento natural.
Frente a este escenario, los manuales institucionales de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sostienen que la estructura y la asignación de roles específicos dentro del núcleo familiar son las herramientas más eficaces para mitigar el pánico ciego. La ciencia del comportamiento demuestra que cuando el cerebro humano cuenta con un plan de acción previamente ensayado, los niveles de ansiedad disminuyen de forma medible.
Establecer cuáles son las zonas de menor riesgo dentro de la infraestructura del hogar, asignar un responsable para el traslado del bolso de emergencias y fijar un punto de encuentro seguro en el exterior, permite sustituir la preocupación pasiva por la prevención activa. Los expertos recuerdan que la organización comunitaria y familiar no implica alarmismo, sino el ejercicio responsable de protocolos técnicos que salvan vidas y devuelven el orden psíquico en momentos de crisis.

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