En el jardín derecho, se celebra la explosión del bate criollo de Antonio Armas, el hombre de Puerto Píritu. Él fue el pionero que demostró al mundo que Venezuela podía producir «power hitters» de élite, rompiendo el molde del beisbolista venezolano de velocidad y defensa.
El hito que define su carrera llegó en 1984. Con los Medias Rojas de Boston, Armas dominó la ofensiva de la Liga Americana, un circuito plagado de grandes figuras.
Se coronó líder del circuito en dos categorías fundamentales: Jonrones, con 43, y Carreras Impulsadas, con 123. Un doblete de poder que lo puso en la cima de la liga y lo consolidó como una súper estrella.
Antonio Armas es reconocido como el primer gran jonronero venezolano en la historia de la MLB. Su fuerza bruta le permitió acumular 251 cuadrangulares en su carrera en Las Mayores.
En una era donde el poder latino no era la norma, Armas fue la excepción, abriendo el camino y marcando la ruta para gigantes del bateo que vinieron después, como Galarraga y Cabrera.
Su excelencia ofensiva fue reconocida con dos selecciones al Juego de Estrellas de la Liga Americana. Su swing potente y su capacidad para conectar el batazo largo fueron una amenaza constante para cualquier lanzador.
En la LVBP, es una leyenda indiscutible de los Leones del Caracas. Es el líder histórico de jonrones con 91 y de carreras impulsadas con 381 de la franquicia capitalina.
Un dominio que hizo que su número 20 fuera retirado en su honor. Antonio Armas fue el pionero del poder, el que llevó la bandera del «home run» por Venezuela y demostró que el bate criollo no tiene límites.


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