Desde Maracay, José «Astro Boy» Altuve irrumpió en las Grandes Ligas como una pequeña figura con el swing más grande, desafiando las nociones preconcebidas de lo que es posible en el béisbol. Se convirtió en un motor inagotable de hits y el Jugador Más Valioso.
Su cénit y consagración llegaron en el año 2017, cuando Altuve se alzó con el prestigioso premio de MVP de la Liga Americana. Una temporada de ensueño donde demostró un dominio total y llevó a los Astros de Houston a su primer campeonato de Serie Mundial.
El bateo es su firma de autenticidad y su arma más letal. José Altuve es triple campeón de bateo de la Liga Americana, con títulos en 2014, 2016 y 2017. Su capacidad para conectar hits con precisión es una maravilla.
El «Astro Boy» lideró la MLB en hits en cuatro ocasiones, un testimonio de su constancia. Su pico fue en 2014, con 225 imparables, la cifra más alta en la historia para un beisbolista venezolano.
Altuve es un jugador completo, dueño de su posición. Ha ganado seis Bates de Plata que confirman su excelencia ofensiva constante y su agilidad le valió un Guante de Oro en 2015. Su combinación de velocidad, defensa y producción ofensiva es generacional.
Es un bicampeón de Serie Mundial, con anillos en 2017 y 2022. Sus actuaciones en postemporada son legendarias, con jonrones cruciales que han definido series y que lo han consolidado como un temido «clutch hitter» en el mes de octubre.
Su historia es un relato de superación desde sus raíces: fue firmado por los Astros como un agente libre no reclutado, con dudas sobre su estatura. Pero su talento y corazón superaron cualquier prejuicio.
Hoy, José Altuve es el pequeño gigante que demostró que el béisbol se gana con inteligencia, un swing preciso y, sobre todo, un corazón de campeón que no conoce límites de altura.


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