En el jardín central, la leyenda de la longevidad y el bateo impecable se llama Víctor «Vitico» Davalillo. Un ícono cuyo nombre resuena con la tradición y la pasión inigualable del béisbol venezolano.
El hito más grande de «Vitico» se encuentra en nuestra LVBP: es el poseedor del récord de cuatro títulos de bateo en la liga venezolana, una marca de dominio que perdurará por siempre en nuestra pelota.
Su corona de la temporada 1962-1963, con un promedio astronómico de .400, es una leyenda viva que ha puesto el estándar de excelencia para los bateadores venezolanos.
Pero «Vitico» fue también un grande en la MLB. Jugó 16 temporadas en la Gran Carpa y se ganó un lugar como un jardinero de élite. En 1964, con los Indios de Cleveland, fue galardonado con el Guante de Oro en el jardín central.
Su versatilidad y su habilidad para poner la bola en juego eran invaluables. Llegó a liderar la Liga Nacional con 24 hits como emergente en 1970, una prueba de su temple bajo una inmensa presión.
Se retiró del mejor béisbol del mundo con 1,122 imparables y un promedio vitalicio de .279. Su capacidad para conectar imparables oportunos lo hizo crucial en cualquier alineación.
La longevidad de Víctor Davalillo es su sello más distintivo. Jugó la asombrosa cantidad de 30 temporadas en la Liga Venezolana de Béisbol Profesional, una cifra que demuestra su amor eterno por el juego.
Fue una pieza clave en seis campeonatos de los Leones del Caracas. Su historia es la prueba de que el amor por el béisbol puede trascender las épocas. Es el monarca del bateo que nunca se rindió.


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