¡Alto! ¿Qué pasaría si te dijeran que la forma en que hemos estado enseñando en las escuelas durante décadas ignora casi por completo el funcionamiento del órgano que estamos tratando de educar? Una nueva disciplina, la Neuroeducación, está revolucionando las aulas al unificar por fin la neurociencia con la pedagogía.

La Neuroeducación, a menudo llamada neurociencia educativa, no es simplemente un «método» nuevo o una moda pasajera. Como la define el biólogo Gerhard Preiss, es el «puente» esencial que conecta cómo funciona el cerebro biológicamente con cómo enseñamos y aprendemos de manera efectiva en cualquier entorno.

Durante mucho tiempo, la falta de este puente permitió que el aula se llenara de lo que los expertos llaman «Neuromitos», ideas falsas y sin fundamento científico que se popularizaron hasta convertirse en «verdades» educativas inamovibles.

El neuromito más conocido es, sin duda, la idea de que «solo usamos el 10% de nuestro cerebro». El Dr. Barry Beyerstein dedicó su carrera a desmentir esto. Las tomografías cerebrales son claras: casi la totalidad del cerebro está activo incluso en reposo, usamos el 100%, aunque no todo al mismo tiempo.

Pero el mito más dañino en el ámbito educativo es el de los «Estilos de Aprendizaje» (Visual, Auditivo, Kinestésico o VAK). La idea de que cada estudiante aprende mejor a través de un canal preferido es un error, según una revisión exhaustiva liderada por Harold Pashler en Psychological Science in the Public Interest.

No existe evidencia científica que respalde que enseñar a un estudiante en su «estilo» preferido mejore el aprendizaje. La gente tiene preferencias, sí, pero la ciencia es clara: el contenido (ej. geometría vs. música) es el que dicta el mejor medio para aprender, no la preferencia del estudiante.

Entonces, ¿qué propone la Neuroeducación? Propone entender el cerebro como un órgano biológico con reglas. El Dr. John Medina, en su libro «Brain Rules», destaca que el ejercicio físico aumenta la potencia cerebral. El ejercicio aeróbico regular incrementa el flujo sanguíneo y promueve el BDNF, un factor que es un verdadero «fertilizante» para las neuronas.

Párrafo 8 (Cierre y CTA): Así que es hora de olvidarse de los mitos y abrazar la ciencia. Para educar a un cerebro, primero hay que entenderlo. Conozca el verdadero poder de su mente sintonizando «Pablo 360» esta semana en su emisora favorita o escuche los 5 capítulos completos en pablo360.com.

 

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